Memorias de concierto: Volé cientos de kilómetros para volver a encontrarme
Hola,
me gustaría compartir mi experiencia de concierto. Diré que fue retador poner en palabras este cúmulo de sentimientos, pero agradezco este espacio para compartir.
La primera vez que escuché a MCR, tenía 13 años. En ese momento no pensé que esa banda se convertiría en mi refugio. Sus letras y melodías me acompañaron y cobijaron en un mundo que no comprendía y empezaba a conocer. Inspiraron cada uno de mis pasos, hasta convertirme en lo que soy. Cada día, desee ardientemente conocerlos. Sufrí su separación, pensando que jamás podría cumplir mi sueño. Exploté de emoción, cuando anunciaron su regreso, y así pasaron 21 años para que el sueño se convirtiera en realidad. Nunca pensé llegar tan lejos. Nunca pensé que, por amor, volaría cientos de kilómetros. Y al fin, llegó esa noche de enero, con la luna asomándose tímidamente en el cielo. Ya no era aquella adolescente que se escondía entre narraciones sin sentido. Aún así, fue ella quien se paró frente a ese escenario. Las horas se consumieron tan rápido que de pronto, las luces del escenario era lo único que lograba ver. La música rompió el ruido humano. La euforia creció, el calor también. Entre el ir y venir de la gente, mi cuerpo se movía casi por inercia. Hasta que los vi, uno por uno. Aquellas figuras que conocía a través de la pantalla estaban frente a mí. Tan cerca y tan lejos, tan hermosos como los imaginé. Una a una las melodías que me envolvieron en la juventud se desprendían de sus manos. No era yo, quien estaba presente, era mi versión adolescente quien cantaba cada una de esas canciones, que le dieron sentido a sus días y la trajeron hasta mí. Mi corazón se quedó en ese estadio, mirándolos, escuchándolos. Más que un concierto, fue catarsis. Me reencontré con alguien que creía perdida. Recordé que no estoy sola en esto, cuando rompieron ese ruido incómodo.
Las fotos no son de la mejor calidad, pero son lo mejor que pudo hacer mi cámara.
